El Santuario de Nuestra Señora de Latas, situado entre las localidades de Somo y Loredo, se convertirá en el centro de peregrinación de los fieles y devotos que acudirán a venerar a la patrona de Ribamontán al Mar con motivo de su festividad litúrgica, que se conmemora el 8 de septiembre.
Presididos por el párroco, Samuel González, los cultos darán comienzo con una novena, que se desarrollará desde el domingo 30 de agosto hasta el lunes 7 de septiembre con el lema Con la misma fe de María, y el siguiente horario:
- Días laborales: a las 18:45 horas
- Rosario, novena y Misa
- Domingos 30 de agosto y 6 de septiembre, a las 11:30 horas
- Rosario, novena y Misa
Además, este domingo, día 30, tendrá lugar la tradicional Procesión del Mar. Partirá a las 16:15 horas desde la Capilla de Somo hasta el puerto, donde la imagen será embarcada para realizar una travesía por la bahía y regresar al templo, finalizando con la Misa dominical.
El jueves 3 de septiembre, la novena se retrasará a las 20:00 horas. Y, a las 21:00 horas, partirá la Procesión de Antorchas desde Loredo al Santuario.
El lunes 7, a las 20:00 horas, se podrá escuchar en el Santuario un concierto de la Coral Salvé.
Al día siguiente, martes 8, festividad de la patrona, se celebrará la Eucaristía a las 8:00 y a las 10:00 horas. La solemne, a las 12:00 horas, estará presidida por el obispo de la Diócesis, monseñor Arturo Ros. Ese mismo día, a las 17:30 horas, habrá exposición del Santísimo seguida del rezo del Rosario y Misa.
Los actos litúrgicos concluirán el miércoles 9, Latucas, jornada en la que se celebrará una Misa de acción de gracias, a las 12:00 horas.
Historia
El santuario de la Virgen de Latas es uno de los templos marianos más antiguos de Cantabria, ya que data del siglo IX, aunque el edificio actual se levantó entre los siglos XVI y XVIII. Consta de un ábside poligonal, crucero y nave de dos tramos.
En ella se conserva la imagen de Nuestra Señora de Latas que, según la tradición, se apareció a una joven en 1264. Se trata de una pequeña escultura en madera estofada, sedente, ligeramente inclinada hacia su izquierda y con el Niño en brazos. El rostro es de gran dulzura, y con una sonrisa insinuada.


