El domingo 30 de agosto, la diócesis de Santander celebra la Campaña Pro Templos. Una jornada anual en la que se pide la colaboración económica de todos los diocesanos para la conservación y el mantenimiento de los templos y ermitas que integran el territorio diocesano.
José Manuel Ortiz del Solar, delegado de Patrimonio, explica que este año “se ha elegido como lema Jesús nos enseña a dar más de lo que nos pidan. Con él, pretendemos que la gente tome conciencia de que somos Iglesia. La Iglesia somos todos. Jesús la ha puesto en nuestras manos. Y la guía a través del Espíritu. Pero necesitamos sentir que somos iglesia, pueblo de Dios. Y eso requiere que, para la celebración de los sacramentos y la unión de la comunidad cristiana, estén los templos dignos. Conservar nuestros templos es una tarea en la que todos debemos colaborar”, asevera.
“En nuestra diócesis -prosigue- tenemos muchas iglesias: 721 templos y 525 ermitas. Y hay que cuidarlas. En el caso de las zonas rurales, donde hay poca gente, y cuentan con pocos medios para mantenerlas, la diócesis asume su conservación y mantenimiento. Este año se ha restaurado la iglesia de San Félix de Fontibre, la de San Lorenzo en Parbayón, la colegiata de Cervatos, la iglesia de Santa Lucía en Santander, y se ha arreglado el tejado de la iglesia de Covadonga, en Torrelavega. Además, está a punto de concluir la rehabilitación de la iglesia de San Pedro, en Cóbreces. Y, a esto, hay que añadir la ayuda que se ha prestado, desde la diócesis a templos pequeños”.
Las próximas actuaciones afectarán “a la iglesia de Rucandio: hay que arreglar la torre y la escalera interior, que está en ruinas. Ya estamos en ello. También se restaurará el presbiterio de la iglesia de Santa Catalina, de San Vítores, en Medio Cudeyo, que está a punto de caerse. Se repararán las humedades de la iglesia de Silió: una actuación de mantenimiento que requerirá menos tiempo. Se acometerán trabajos de mejora en la iglesia de San Juan, de La Cistierna, en Soba, o en la de Santa Eulalia y San Miguel, de Aguayo. Y se procederá a retejar la iglesia de San Julián de Bustasur: como el templo es BIC, hay que actuar con cuidado, respetando los materiales originales, y utilizando otros similares, como las tejas, que tienen que ser iguales y del mismo color, lo que complica y encarece los trabajos”.
Todo ello, con el problema añadido de que “cada vez, las obras son más caras. En estos momentos contamos con los fondos de la comisión mixta, integrada por el Gobierno regional y el Obispado. Y la Fundación Camino Lebaniego, que nos ha ayudado por ejemplo en la Iglesia de Cóbreces. El Gobierno cántabro está muy sensibilizado en este tema, y ayuda en todo lo que puede. Y gracias a ello podemos acometer algunas actuaciones. Hay que tener en cuenta que, en algunos casos, el mantenimiento no supone un coste excesivo. Sin embargo, en otros, como en el templo de San Juan, de la Cistierna, donde hay que reparar las cubiertas, el presupuesto puede ascender a los 200.000€”.
A pesar de todo, José Manuel reconoce que hay feligreses que se encargan de mantener y conservar sus propios templos. “Son actuaciones sencillas. Por ejemplo, si el viento vuela o rompe las tejas, se ocupan ellos mismos de reponerlas o colocarlas. Lo que ocurre es que, en general, los fieles no tienen esa mentalidad de sentir el edificio de la iglesia como algo propio, y piensan que es responsabilidad del Obispado ocuparse de él”.
Por eso, añade, “es necesario un cambio de mentalidad. Que la comunidad tome conciencia de que la iglesia es suya. Somos cristianos. Necesitamos un lugar para el culto, para administrar los sacramentos, para que se reúna la comunidad. Y entre todos tenemos que arrimar el hombro. Cada uno, con lo que pueda”, remarca. “Se puede colaborar -comenta- estando unidos con el Consejo Parroquial, por ejemplo, que es el que puede analizar el problema y buscar soluciones. Y solicitar ayuda al Obispado, si es necesario. Pero lo ideal sería que los propios fieles intentaran buscar ayudar para conservar y mantener sus templos”, apunta.
La colecta que se realice en las iglesias de la diócesis el domingo 30 de agosto irá destinada a este fin. “El año pasado, la cantidad recaudada no llegaba a los 27.000€. Y, con eso, poco se puede hacer. Entre todos, podemos ayudar a cuidar de nuestro patrimonio”, concluye.


