Cerca de 50 jóvenes procedentes de diferentes puntos de la diócesis se dieron cita este sábado, 26 de septiembre, para vivir juntos una jornada de peregrinación, convivencia y encuentro con el Señor. El camino comenzó en el Santuario del Santo Cristo de Limpias y tuvo como destino el Santuario de la Bien Aparecida, en una ruta de aproximadamente 6 km y 300 metros de desnivel, que permitió a los peregrinos compartir camino, conversación y oración.
Desde los primeros metros, la peregrinación se convirtió en una oportunidad para salir del ritmo habitual y caminar juntos. El recorrido, que une dos lugares de profunda tradición religiosa en Cantabria, estuvo marcado por el esfuerzo físico, pero también por la alegría de compartir la experiencia con otros jóvenes de la diócesis.
Tras completar el camino, los peregrinos llegaron al Santuario de la Bien Aparecida, que los recibía repicando sus campanas. Les esperaba el padre Vicente Basterra, que fue el encargado de explicar a los jóvenes diferentes curiosidades y detalles del lugar, acercándoles a su historia y al significado que tiene para la fe de tantos cántabros. También narró la historia de la patrona de la diócesis, la Virgen de la Bien Aparecida, comentando que “la tradición sitúa el hallazgo de la Imagen en 1605, cuando unas personas encontraron la pequeña talla en una ventana”.
Otro de los momentos importantes de la jornada fue la subida al camarín, donde los jóvenes pudieron acercarse a la imagen de la Virgen de la Bien Aparecida y contemplar de cerca a quien es venerada como Patrona de Cantabria. Un momento de silencio que permitió poner ante la Virgen las intenciones, preocupaciones y esperanzas de cada uno.
La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía, presidida por Juanjo Conde y predicada por Eliar Baldón, consiliarios de la Delegación de Jóvenes de la diócesis.
Tras la Misa, llegó el tiempo de convivencia a los pies del Santuario. Entre conversaciones, risas y momentos compartidos, los jóvenes pudieron conocerse mejor y estrechar los lazos que se habían ido creando durante el camino.
Para Alberto León, delegado de Pastoral con Jóvenes, “ha sido una experiencia de encuentro, fe y fraternidad. Una jornada que ha recordado a los jóvenes que la vida cristiana se vive mejor cuando se comparte el camino y se pone la mirada en Cristo, acompañados de María”. Reconoce que “la actividad ha sido muy positiva a nivel espiritual y de participación”, por lo que “vendrán más peregrinaciones de jóvenes en el futuro”.


