“Este domingo, 4 de octubre, en la tradicional Misa del Peregrino que se celebra a las 12:00 horas en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, tuvo lugar la clausura de ‘La Vez’”, explica José Redondo, presidente de la Cofradía de la Santísima Cuz. “Nosotros -comenta- estábamos congregados, a las once menos cuarto de la mañana, para participar en la Asamblea Ordinaria, que dirigí, como presidente, acompañado del resto de integrantes de la Junta Directiva y, a última hora, se unió a nosotros el padre Rafael Rizo, superior de la comunidad franciscana llegada ahora hace un año desde Méjico”.
“En el primer punto del orden del día -prosigue- estaba la lectura y aprobación del acta de la asamblea del año 2025. En el segundo punto, el tesorero, Alejandro Fernández, informó a todos los presentes del estado actual de las cuentas, las de 2025 y las parciales, hasta octubre de 2026. Tras su aprobación por unanimidad, se llegó al tercer y cuarto punto, en los que se trataron diferentes cuestiones, como las reuniones preparatorias del Año Jubilar 2028. Yo, como presidente, informé de que hay un buen entendimiento entre el Gobierno de Cantabria y el Obispado, lo que favorece en la actualidad el logro de ir cerrando muchas cuestiones y avanzando por el buen camino”.
“Entre las aportaciones de la asamblea -indica-, algunos pidieron que haya homogeneidad en la cartelería, y que siempre la presida el Lignum Crucis. También se aprobó el donativo que íbamos a entregar a Caritas Lebaniega. Por su parte, el padre Rafael intervino en el apartado de ruegos y preguntas para aportar varias propuestas, que habrá que estudiar, referentes a cambios organizativos en ‘La Vez’, como la realización de varios retiros, y que haya presencia de cofrades en las celebraciones de Semana Santa, así como aumentar la duración de esta asamblea”.
Clausura de ‘La Vez’
“Luego -apunta-, los cofrades nos dirigimos al templo, para la celebración de la Misa, presidida por el padre Rafael, y concelebrada por fray Felipe, con la ayuda de fray Jesús, los otros dos religiosos que integran la comunidad. En su homilía, el padre Rafael destacó que san Francisco supo escuchar el espíritu de Dios, abandonar la opulencia, incluso desnudarse, y llevar una vida sencilla para alcanzar la santidad”.
“Hubo un detalle muy bonito -evoca-, y es que, por última vez en este año, seis niñas muy jóvenes acercaron los velones al altar, durante la consagración. Tal y como ha sido costumbre estos últimos años, tras la bendición final, las cofrades, con los velones encendidos, van en dos filas, y anteceden a la Cruz, que es llevada desde la iglesia a su capilla, para la adoración”.
“Al terminar la Misa -continúa-, nos trasladamos al claustro del Monasterio, lugar donde la comunidad franciscana invitó a todos los presentes a un aperitivo para celebrar la clausura de ‘La Vez’, y el final del triduo en honor a san Francisco, así como la fiesta del santo”.
José Redondo reconoce que, “este año 2026, está siendo muy significativo para la Cofradía, y especialmente para el Monasterio, así como para el Obispado, por el hermanamiento con Tierra Santa. Un acto sublime celebrado en la festividad de la Santa Cruz, el pasado 14 de septiembre. Sin duda alguna, con dicho acto entre el Monasterio y la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, se estrecharán actuaciones futuras y se desarrollarán iniciativas presididas por lo religioso y lo cultural, además de tener muy en cuenta el aspecto divulgativo. Ese día -resalta-, desde el Monte Calvario, como regalo, llegó hasta el Monasterio una reliquia que en lo sucesivo podrá ser venerada en todos los actos en los que también se lleva a cabo la veneración del Lignum Crucis”.
Junto con este hecho, que quedará marcado en la historia del Monasterio y de la Cofradía, “desde hace unos meses, el equipo de voluntarios de la Cofradía viene ‘prestando’ su servicio de ayuda a los padres franciscanos. Cada día, por orden establecido, cuantos pueden suben hasta el Monasterio con el fin de echar una mano a los religiosos. No olvidemos que son solamente tres, y solo dos pueden celebrar Misa, por lo que toda ayuda es poca. Eso significa que nosotros, como voluntarios, seguiremos colaborando siempre que podamos”, asegura.
“Por otra parte -continúa-, los propios voluntarios observan cómo en este año, previo al Año Jubilar, la afluencia de peregrinos está siendo muy significativa. Se está detectando, de forma especial durante el verano, la llegada de muchos peregrinos desde San Vicente de la Barquera, a través del Camino Lebaniego. Las ‘Lebaniegas’ solicitadas por los peregrinos al término de su camino se agotan con frecuencia, aunque nadie marcha sin ella, ya que la previsión está funcionando muy bien”.
Todo ello le lleva a afirmar que “las perspectivas existentes son muy halagüeñas. Esto nos da a entender la importancia del Lignum Crucis, que es cada vez más valorado y conocido por todos, comenzando por los propios cántabros y terminando por el resto de España y del mundo en general. La afirmación está basada en hechos reales, observando la llegada de peregrinos de todo el planeta a este rincón de Liébana”, concluye, feliz.


