Dios cuenta contigo es el lema elegido este año para el Día de la Iglesia Diocesana que se celebra el domingo 8 de noviembre. Una jornada que nos invita a sentir que todos somos parte de la Iglesia, y a tomar conciencia del compromiso de corresponsabilidad de todos los bautizados, cada uno desde su vocación y sus posibilidades.
Algo que se vive en la parroquia Santa María de los Ángeles de Santander, más conocida como la iglesia de los franciscanos. Como explica su párroco, Jaime Gutiérrez, “los religiosos se fueron en el año 2020, justo con la pandemia. Yo llegué en agosto de ese año, un día después de despedirse ellos. En principio, la idea era que esa parroquia desapareciera, porque era propiedad de los franciscanos, y la querían vender. Pero conseguimos llegar a un acuerdo con ellos para que, mientras tanto, pudiéramos seguir utilizándola”.
Una situación que se fue prolongando en el tiempo. “Nuestro obispo, monseñor Arturo Ros, mostró una sensibilidad especial para que esa parroquia continuara. Así que intentamos llegar a un entendimiento con los padres franciscanos para no tener que cerrarla. En mayo de 2025, se firmó la compra de la iglesia. Solo del templo”, remarca.
“Cuando los frailes vivían allí -prosigue Jaime-, todos los despachos y salas de catequesis estaban en la primera planta del convento. Al venderse, esa parte ha desaparecido. Gracias a Dios, tenemos una iglesia muy grande, con capacidad para casi 1000 personas. Y hemos hecho un proyecto para acondicionarla, de manera que podamos obtener despacho, sala y salones”.
Las actuaciones comenzaron este verano, “y calculamos que, en el plazo de un año, año y medio, podamos tener unas instalaciones adecuadas”.
Para conseguir los fondos necesarios para llevar a cabo el proyecto de reforma, reconoce que ha tenido que ser “muy insistente. La perseverancia es muy importante”.
“En un primer momento -comenta- hicimos una carta informando a toda la comunidad, y a todo el barrio de Perines, de la nueva etapa: que se había comprado la iglesia, y que iba a seguir abierta y funcionando como parroquia. Esto, a la gente, le alegró mucho. Además, les hablábamos del acuerdo al que habíamos llegado con los franciscanos; del tiempo que disponíamos para amortizar la compra, que son 20 años; de la cantidad que teníamos que pagar mensualmente para amortizarla; e invitábamos a que la gente colaborara mediante una suscripción periódica”.
Y, es que, apunta Jaime, “los donativos puntuales están muy bien, pero el año que viene no sabes si los vas a tener o no. De esta forma, cuentas con una parte de financiación más fija, salvo alguna circunstancia extraordinaria”.
Se prepararon 2.000 cartas. “Las distribuimos en todas las misas, grupos, y también las buzoneamos por el barrio”. Como resultado de esa primera cata, “obtuvimos 70 nuevas suscripciones de todo tipo: desde gente que aporta 20 euros al mes hasta gente que aporta 200”.
Confiesa que “en ningún momento dijimos cantidad mínima ni máxima: cada uno, según sus posibilidades de colaboración. Aunque no hay grandes donativos, se aprecia el valor de lo pequeño. Y, es que, muchas personas, con pequeñas aportaciones, están haciendo posible que podamos ir pagando nuestras cotas mensuales”. En este sentido, reconoce que “lo más fijo y lo más estable son los suscriptores”.
Para fidelizar a los miembros de la comunidad en ese compromiso con la parroquia, asegura que lo mejor es “la información y la transparencia. Es muy importante. Si estás permanentemente pidiendo para obras, pero no se ven obras, la gente termina desconfiando. Así que, cada vez que hacemos una actividad, o una colecta extraordinaria, siempre informamos de para qué es y después decimos lo que se ha sacado”. El método que tienen es muy simple. “Lo comunicamos al domingo siguiente, en la pantalla gigante, con los avisos”.
Jaime reconoce que “muchos suscriptores ya donaban a la parroquia. Pero ahora han cambiado el importe, subiendo la cuota. Tenemos unos 150 suscriptores, de los cuales el 50% son nuevos. Pero, por lo general, son personas muy vinculadas a la parroquia”.
La campaña de suscripciones también se difundió a través de las redes sociales. “Más que nada -aclara-, para visibilizar. Que sepan que la parroquia continúa abierta, y que vamos haciendo cosas”.
Aerotermia y salones
Entre otros proyectos, este verano se hizo realidad el de aerotermia. “Ya está terminado”, reconoce. “Y el siguiente paso es hacer unos despachos en la parte de arriba. El proyecto diseñado contempla un despacho, salón parroquial, y salas de reuniones”. A esto se añade la instalación de un ascensor. “Como están ubicados en la planta de arriba, y en la parroquia hay mucha gente mayor, hay que poner un ascensor para que puedan subir. Eso encarece un poco más la obra. Pero, quizás, lo que más nos está costando es concienciar a la gente de esa necesidad”. Una labor, de información y transparencia, en la que continúan trabajando.
“Los trabajos comenzaron el 15 de octubre, después de la fiesta del Pilar. Y tenemos un periodo de tres meses. Así que, para enero, más o menos, ya estará todo terminado”, sonríe. “Cuando instalamos la aerotermia o saneamos las goteras, como no se veían obras, la gente era más escéptica. Pero ahora es distinto: la parroquia está todos los días llena de polvo. Y las obras son muy evidentes. Cuando la gente lo ve, se sensibiliza más”, insiste.
“Además -apunta-, cuando hay más gente, hacemos colectas extraordinarias. Por ejemplo, en el Pilar. O ahora, en la solemnidad de Todos los Santos. Lo avisamos previamente. Y les decimos en qué fase del presupuesto estamos, y el dinero que se necesita para una fecha concreta. Eso convence bastante”.
También la información sobre los beneficios fiscales que se obtienen con las aportaciones periódicas fue un motivo a favor del aumento de donaciones. “Durante un fin de semana, tanto el ecónomo como el vice ecónomo de la diócesis se pasaron por todas las misas, para explicar la desgravación fiscal y los beneficios de las suscripciones. Conocer eso anima a la gente, porque saben que hasta el 80% de su donación les sale gratis. De hecho, tenemos el caso de personas que lo han hecho así, y luego nos han vuelto a dar el dinero que les devolvía Hacienda”, concluye.



