Franceso Ielpo, Custodio de Tierra Santa, en el Monasterio de Santo Toribio: “Hoy es un día muy importante»

Acto de hermanamiento en Santo Toribio de Liébana

Hoy es un día muy importante”. Así lo ha afirmado el padre Francesco Ielpo, OFM, Custodio de Tierra Santa, durante el acto institucional de hermanamiento que ha tenido lugar esta mañana en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

El obispo de la Diócesis, monseñor Arturo Ros, y el padre Ielpo, han sido los encargados de oficializar con su firma, ante cientos de fieles, devotos y peregrinos, el hermanamiento entre la Basílica del Santo Sepulcro y el monasterio donde se custodia el Lignum Crucis, la reliquia más grande de la Cruz de Cristo que se conserva en la actualidad.

Con ellos, en el presbiterio del templo se han sentado el vicario general, Álvaro Asensio, y el Custodio del monasterio lebaniego, padre Rafael Rizo, O.F.M. Además, han asistido todos los miembros del Consejo Episcopal, los vicarios episcopales para la Evangelización, la Acción Caritativa y Social y el Clero, rector del Seminario, y Canciller secretario del Obispado, junto con el párroco de Potes y arcipreste de Liébana, y los sacerdotes de la comarca.

Entre las autoridades civiles asistentes ha destacado la presencia de la vicepresidenta del Gobierno, Isabel Urrutia, y del consejero de Cultura, Luis Martínez, la directora de la Fundación Camino Lebaniego, Pilar Gómez Bahamonde, y numerosos alcaldes y representantes de la comarca lebaniega, así como miembros de la Cofradía de la Santísima Cruz.

Firma hermanamiento Padre Ielpo

En sus palabras de agradecimiento, el padre Ielpo ha destacado que este hermanamiento “constituye un vínculo muy profundo entre la diócesis de Santander, especialmente este santuario de Santo Toribio, y el lugar de la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo”. Hermanamiento que, a su juicio, implica un desarrollo espiritual, una dimensión social y una dimensión de esperanza.

Respecto al desarrollo espiritual, porque “los peregrinos podrán venerar la reliquia del Lignum Crucis, además de la reliquia del Gólgota, donde esta Cruz ha sido elevada”, entregada por el Custodio en el intercambio de regalos. “Así, este monasterio se convierte en un Lugar Santo”. Además, ha proseguido, “esta unión entre los viernes de Cuaresma en Santo Toribio y Jerusalén”, compromiso adoptado en el hermanamiento, “nos hace sentir una única iglesia detrás del Señor”.

En cuanto a la dimensión social, ha dicho que el hermanamiento “lleva consigo un mayor conocimiento de los Lugares Santos”, con “un rostro cultural muy significativo” ya que “permite a los fieles de esta diócesis mantener un vínculo más intenso con aquella tierra”. “No se puede amar lo que no se conoce”, ha apuntado, por lo que ese conocimiento “contribuirá a hacer crecer el amor a los Lugares Santos”. Este desarrollo social se podrá materializar “también a través de la peregrinación”, ya que “marcará la ayuda a personas que llevan 5 años sin trabajo”. En este sentido, ha recordado que, en Belén, el 75% de los cristianos trabajaban en el turismo religioso. “El retorno de los peregrinos, contribuirá al desarrollo”, ha asegurado.

Padre Ielpo y monseñor Arturo Ros

Un tercer aspecto del hermanamiento es que “genera esperanza. Hoy, más que nunca, los cristianos de Tierra Santa tienen necesidad de no sentirse olvidados”. Por lo tanto, “el hermanamiento es un vínculo de amistad, de sostenimiento, de cercanía, que genera esperanza para aquel pueblo. La esperanza nace de sentirse amado, querido”.  Ademas, “con el hermanamiento podremos afrontar la fatiga, el dolor, el cansancio, la guerra, sabiendo que no estamos solos. Que están los hermanos que nos miran, que se interesan por nosotros, que construyen vínculos de amistad muy profundos. Esto nos da fuerza para continuar con nuestra misión en Tierra Santa”, ha concluido.

Día muy significativo

Por su parte, monseñor Ros ha señalado que “este día es muy significativo para todos nosotros, los que tenemos un amor sincero por Santo Toribio y por la Cruz”. “Me da un gozo especial poner a Santo Toribio en el mapa del mundo”, ha insistido, “un lugar muy significativo y reconocido por todos nosotros”.

“Cada año Santo -ha explicado-, cuando abrimos la puerta del Perdón, la atravesamos con el sentido de regenerarnos interiormente”. Porque “Santo Toribio es el lugar de la cruz. Por tanto, es el lugar de la vida”.

Firma hermanamiento monseñor Arturo Ros

“Este hermanamiento -ha manifestado- supone esa gran riqueza espiritual” y “también es un compromiso que nos vincula al lugar donde vivió Jesús”.

A continuación, ha tenido lugar el intercambio de regalos. Entre otros, el padre Custodio ha recibido una imagen de la Virgen Bien Aparecida, patrona de la diócesis, además de un cheque con una aportación económica para las obras de la Custodia. El consejero de Cultura le ha hecho entrega de varios libros de Santo Toribio de Liébana y del Año Lebaniego. Por su parte, el padre Ielpo ha donado al monasterio una reliquia del Calvario, que fieles y peregrinos podrán venerar junto al Lignum Crucis.

Tras el hermanamiento, ha dado comienzo la celebración de la Eucaristía con una procesión con el Lignum Crucis, portado bajo palio por el obispo de la diócesis.

Procesión con el Lignum Crucis en la Exaltación de la Santa Cruz

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