Este sábado, 7 de noviembre, la S.I.B. Catedral de Santander acogerá la solemne ceremonia de beatificación de 80 mártires del siglo XX de la Diócesis. Una Causa que encabeza Francisco González de Córdova y que integran 79 compañeros, que murieron en Cantabria entre agosto de 1936 y septiembre de 1937, dando su vida por amor a Cristo y fidelidad al Evangelio.
Cinco de los futuros nuevos beatos están vinculados al valle de Mena. Como explica su párroco, Ramón Gómez, “iremos un autobús con unos 50 Meneses. Yo concelebraré en la Misa de la beatificación”. Una jornada muy importante “que espero que sirva para reavivar la fe de los cristianos. Para nosotros, además, será también un día de convivencia, ya que al término de la Eucaristía nos iremos todos juntos a comer”.
Cuatro sacerdotes y un seminarista
Entre los mártires del valle se encuentran cuatro sacerdotes y un seminarista. Este último, “José Florencio Angulo Zaballa, estaba estudiando en Corbán; cuando empezó la persecución religiosa, cerraron el seminario y mandaron a los estudiantes a sus casas. Como era natural de Covides, regresó con su familia. Fue fusilado en la Iglesia de Villasana de Mena, junto con otros cuatro vecinos del pueblo. Sus cadáveres no se encontraron nunca, pero la gente decía que estaban enterrados dentro del templo. Y, a principios del año 2000, con motivo de unas obras que se hicieron en la iglesia, aparecieron. Hasta que no se encontraron los cadáveres, no se sabía nada de ellos”, remarca.
“Entre los sacerdotes de la zona -prosigue- está Lucas Mena Angulo. Era natural de La Presilla. Y ejerció su ministerio durante unos años en Mena. Se sabe que cantó Misa el día de Navidad de 1911 en la parroquia de Santa Juliana de Entrambasaguas de Mena. En el momento de su detención, era párroco de Isla”.
También “Arturo Soto Tapia. Era párroco de Covides y Medianas en el momento de su martirio. Según el testimonio de la hija de quien fue su monaguillo en la última Misa que celebró, él decía que era cura y consideraba que no hacía nada malo. Celebró Misa y le prendieron. De hecho, el padre de esta señora, hoy octogenaria, lloraba cada vez que le preguntaban por él. Se sabe que murió en Bercedo”.
Y “Lino Velasco Ruigómez. Era de Villasana, y en el momento de su detención ejercía como párroco de Nava de Ordunte y otros pueblos. Murió mártir, como José López Torres, que era natural de Vallejuelo, y párroco de Ribota de Ordunte y otros pueblos. Le pegaron un tiro en la huerta de su casa, cuando estaba rezando el breviario. Su familia lo llevó al hospital de Basurto, pero falleció al día siguiente”.
El quinto mártir vinculado al valle es “Luis Moreno Escudero. Este sacerdote era natural de Briviesca, y en el momento de su detención ejercía su ministerio en Santoña, como capellán de las Damas Catequistas. Pero fue encarcelado, y traído en un batallón disciplinario hasta el valle de Mena, siendo martirizado en Entrambasaguas de Mena”.
Familiares de los mártires
Ramón Gómez reconoce que, desde el momento en que se conoció que el Papa había firmado el decreto reconociendo el martirio de Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires, comenzó a hablar de ellos en las parroquias del valle, para sensibilizar a los fieles. “Hemos ido anunciando su beatificación en la hoja parroquial, y en todas las parroquias. Y, en cuanto se ha sabido la fecha, hemos organizado un autobús para vivir este acontecimiento histórico”.
En el valle, confiesa, “sigue habiendo familiares de los mártires: de José Florencio, de don Lucas, de don Lino… Vendrán con nosotros para vivir la beatificación en primera persona. Y, cuando nos entreguen las reliquias, organizaremos una Misa solemne para colocarlas”, afirma. “Además, el día del martirio de cada Siervo de Dios, celebraré la Misa en la parroquia en la que ejercían su ministerio”, concluye.

