La Catedral de la Asunción de Santander ha acogido esta mañana la Misa de inauguración de los trabajos del 51 Congreso Nacional de Viudas Hispania. Un evento que reúne en nuestra ciudad a miembros de las 65 asociaciones nacionales de viudas en una jornada en la que van a tratar temas que afectan a sus vidas y a sus familias.
Presidida por el obispo de la Diócesis, monseñor Arturo Ros, en la Eucaristía han tenido presentes a sus seres queridos, a las compañeras que ya no están, y a los consiliarios que no han podido asistir.
En su homilía, monseñor Ros recordó que “Jesús no busca la división de la gente, pero la fidelidad a Jesús a veces nos la quita”. En este sentido, señaló que el Evangelio no es división, sino que, en la Iglesia, todos estamos invitados a la unión, a la fraternidad, a la comunión, “sobre todo, a la comunión y a la fraternidad en la fidelidad”.
Y es que, para el prelado, la asignatura más difícil de este tiempo es la fidelidad a Dios y a nuestro corazón. “Fidelidad –dijo- que ha consolidado vuestra vida”. Por eso, exhortó a las asistentes a compartir la vida, los sentimientos, con los demás; a vivir de forma coherente; y a compartir alegrías, sueños realizables, ganas de vivir… Porque, insistió, este mundo nos pide coherencia, y un poco de alegría. Concluyó exhortando a dar testimonio de comunión y de la alegría del Evangelio.