Durante los días 25 y 26 de septiembre, medio centenar de responsables y equipos de los Servicios de Pastoral de la Vocación en diócesis, congregaciones religiosas y otras realidades eclesiales vinculadas a la pastoral vocacional, participaron en esta cita anual que convoca el Servicio de Pastoral de la Vocación de la Conferencia Episcopal Española al inicio del cuso pastoral. Entre ellos se encontraban cuatro miembros del equipo diocesano de Santander.
Con el lema Palabra que llama, Iglesia que envía, la Jornada de este año sirvió para profundizar en el “itinerario Palabra”, uno de los cuatro ejes temáticos del Congreso de Vocaciones. Mediante el estudio de los fundamentos bíblicos en la Pastoral de la Vocación y la comunicación de experiencias pastorales desde la Palabra, se animó a todos los participantes a buscar caminos concretos para renovar el acompañamiento vocacional desde la escucha de la Palabra de Dios como fuente de toda llamada y como impulso para una Iglesia que acompaña y envía.
Tras la acogida y la oración inicial, monseñor Luis Argüello, presidente de la CEE y obispo acompañante del SPV, presentó esta Jornada. En su intervención situó la pastoral vocacional en el momento actual de la Iglesia y destacó, entre las prioridades para los próximos años, dos dimensiones transversales: la vida entendida como vocación y la sinodalidad. La vocación aparece así vinculada a una relación: Dios toma la iniciativa y llama, la persona responde con libertad y la comunidad acompaña y camina.
La Palabra de Dios, en el centro de toda vocación
La primera ponencia, a cargo de Ricardo Sanjurjo Otero, sacerdote de la diócesis de Santiago de Compostela, llevó por título Palabra que llama. Iglesia que envía. Fundamentos bíblicos en la pastoral de la vocación. A partir de diversos relatos bíblicos, presentó cuatro claves para comprender la experiencia vocacional. La primera, Dios toma siempre la iniciativa para descubrir la propia identidad ante Dios y descubrir quién soy delante de Aquel que me conoce y me ama. La segunda clave es que toda llamada es una llamada a la relación y al encuentro. El “sígueme” de Jesús no conduce únicamente a una relación individual con Él, sino que introduce en un proyecto compartido y en una misión. La tercera es que la vocación se construye sobre lo que cada persona ya es: sus deseos profundos, la historia personal, las experiencias vividas, los dones, las capacidades y también las heridas y equivocaciones forman parte del camino mediante el cual Dios va configurando la identidad de cada persona. Finalmente, se destacó que toda llamada es para la misión. La vocación no está orientada al beneficio individual, sino al servicio de los demás. Por tanto, en el discernimiento también necesita de la comunidad eclesial, que reconoce, acompaña y confirma los caminos vocacionales.
La segunda ponencia fue impartida por Juan Abad Zubelzu, sacerdote de la diócesis de Santander, con el título Páginas de vida, corazones en camino. Experiencias pastorales desde la Palabra compartida. Desde la experiencia acumulada durante años en la lectura creyente de la Palabra en nuestra diócesis, y que bien conocen quienes han tenido el privilegio de participar en algún grupo a lo largo de estos años, planteó la necesidad de recuperar una relación con la Biblia capaz de suscitar asombro, novedad y apertura al Misterio.
Uno de los retos señalados para la pastoral vocacional fue superar una aproximación a la Escritura que busca únicamente respuestas inmediatas o soluciones para situaciones concretas. La Palabra de Dios no funciona como un conjunto de respuestas prefabricadas, sino que ofrece herramientas para profundizar en la propia experiencia y entrar en un proceso de maduración, discernimiento y opción vital. Así, el método pastoral de la lectura creyente de la Biblia fue presentado desde cuatro dimensiones: la búsqueda del asombro, apertura a la novedad de la Revelación, descubrimiento de la Buena Noticia y crecimiento como proceso de maduración vocacional. La Palabra desborda siempre los esquemas humanos y está llamada a transformar la mirada sobre la realidad.
Trabajo por grupos
Después de cada ponencia hubo un enriquecedor diálogo con los ponentes y, a continuación, los participantes trabajaron en pequeños grupos siguiendo la metodología de la “conversación en el Espíritu”, compartiendo aquello que más nos había interpelado y tratando de identificar retos, caminos de futuro y buenas prácticas.
Las aportaciones recogidas pusieron de manifiesto varios puntos comunes. La necesidad de una mayor formación bíblica, tanto para los agentes de pastoral como para quienes acompañan procesos vocacionales. Una llamada a dejarse sorprender por la Palabra, pues la Palabra sigue siendo viva y nueva, y puede generar procesos de transformación cuando se la escucha verdaderamente. Y el acompañamiento, generando espacios seguros donde jóvenes y adultos puedan hacerse preguntas, expresar sus búsquedas y discernir su vocación sin miedo.
Entre las propuestas aparecieron la creación de escuelas de escucha de la Palabra en clave orante, talleres bíblicos, grupos de lectura, experiencias de lectio divina y encuentros que integren Palabra, comunidad y misión. También iniciativas destinadas especialmente a jóvenes, como experiencias que vinculan Eucaristía, lectura de la Palabra dominical, la catequesis y el servicio comprometido hacia los demás, así como experiencias de pastoral universitaria y grupos juveniles.
Comunicación de experiencias
Antes de la celebración de la Eucaristía hubo espacio para compartir la red de buenas prácticas en la pastoral de la vocación. Entre otras, se dio a conocer la experiencia interdiocesana de PV entre las diócesis de Galicia, en continuidad al Congreso de Vocaciones; la creación de una mesa de PV en la diócesis de Salamanca, y la puesta en marcha del Congreso diocesano de Vocaciones; y cómo desarrollar la cultura vocacional, eje transversal en el organigrama y propuesta pastoral en la diócesis de Bilbao.
En la tarde del sábado se habló de la programación del curso pastoral 2026-2027 y la preparación de las próximas iniciativas y encuentros de carácter vocacional y juvenil. Entre ellos, la Jornada Mundial de las Vocaciones y las Vocaciones nativas, prevista para el 18 de abril de 2027; la PEJ 2027, que se celebrará en Santiago de Compostela del 15 al 18 de julio, y que ofrecerá un espacio vocacional; y la JMJ 2027, que tendrá lugar en Corea del Sur del 3 al 8 de agosto. También fueron presentados diversos itinerarios de formación y otras iniciativas vocacionales. El encuentro concluyó poniendo nuevamente en el centro la necesidad de escuchar. Se recordó de manera especial al Papa León XIV, durante la Vigilia de oración con los jóvenes en Madrid el 6 de junio de 2026, en la que dijo que para reconocer la voz de Dios es necesario cultivar el silencio y aprender a discernir.
Una invitación clara la que deja la XLVII Jornada de este año: volver a la Palabra para escuchar la llamada, acompañar las historias personales y descubrir la misión que cada persona está llamada a vivir. Y que esta Palabra que llama necesita una Iglesia que escuche, acompañe y envíe. La pregunta final, “¿Para quién eres enviado?”, puede quedar como una de las preguntas que acompañen el camino iniciado en esta Jornada. Los asistentes de la diócesis de Santander valoraron muy positivamente el poder compartir con otros hermanos estas experiencias de comunión eclesial tan enriquecedoras.



