Este jueves, 29 de octubre, el obispo de la Diócesis, monseñor Arturo Ros, ha hablado en Cope Cantabria del trágico accidente de tren que ha tenido lugar en la localidad toledana de Urda.
En sus declaraciones, ha reconocido que “es muy doloroso” todo “el sufrimiento experimentado por las víctimas”, al tiempo que ha recordado que “a nosotros nos sostiene la fe. Difícilmente esto se puede vivir en una perspectiva distinta”. “La fe”, ha dicho, “es un analgésico, no es un calmante”, pero “al menos, nos reconforta, nos consuela, y nos da fuerza y esperanza. Porque, humanamente, el drama es terrible. Muy doloroso”.
A su juicio, “en este momento”, lo que hay que hacer “es acompañarlos, para que no estén solos; acompañar, escuchar, darles la oportunidad de que puedan expresar su dolor con palabras, con lágrimas, con silencios; que experimenten la cercanía, el afecto de la gente que los quiere”. Y, ha insistido, “nuestra respuesta es Dios, que nos consuela, nos reconforta y nos da esperanza”. Un Dios que dio su vida por los hombres, en la cruz. “Esa es la fuerza de la fe. Es la fuerza de la fe”, ha remarcado.
Ha mencionado que “estamos en las antevísperas de la celebración de la beatificación de nuestros mártires, que murieron de una forma violenta por la fe, dando la vida por el Evangelio. La fe es fuerza y es vida”, ha asegurado.
Ha reiterado que “la fe nos consuela”, porque “creemos en Cristo muerto y resucitado. Y esa es nuestra fuerza y nuestra esperanza”.
“Rezamos mucho por todos ellos”, ha concluido.