Rector, formadores, profesores y alumnos del Seminario diocesano de Monte Corbán se han dado cita esta mañana en la sede del Metropolitano de Oviedo para asistir al acto de inauguración del curso académico 2026-2027 de los Centros Teológicos de Oviedo.
El programa de actividades ha comenzado a las 11:30 horas con una Misa solemne presidida por el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz, y en la que ha concelebrado el obispo de Santander, monseñor Arturo Ros, junto con los rectores de los Seminarios, formadores y profesores.
En su homilía, monseñor Sanz ha saludado a todos los alumnos presentes – procedentes del Seminario Metropolitano de Oviedo, el Seminario diocesano misionero Redemptoris Mater de Oviedo, el Seminario diocesano de Monte Corbán de Santander, el Seminario de la Asociación Pública de Fieles Lumen Dei, seminaristas de la diócesis de Jinotega (Nicaragua)-, a los directores del Centro Superior de Estudios Teológicos, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Melchor de Quirós, del Instituto de Teología y Pastoral San Juan Pablo II, y al decano de la Facultad Padre Ossó, entre otras personas.
“Damos comienzo a una nueva andadura”, ha dicho. “No es un simple punto de partida que viene de la nada (‘ex nihilo’), sino que estamos zambullidos en una herencia que nos compromete con el bagaje de todo lo aprendido por doquier en las aulas y en los demás ámbitos de nuestra formación cristiana y vocacionada”.
Ha reconocido que “somos conscientes de que lo que tenemos entre manos nos supera sin que nos llegue a hundir. Nos supera porque hay un sinfín de claves que mueven los hilos misteriosos con los que Dios teje nuestra historia, y al mismo tiempo sabemos que no nos hunde porque su Providencia todo lo ordena para nuestro bien en aquellos que sinceramente amamos a Dios”. “La fe”, ha señalado, “significa confiar en que, aunque aún no podamos ver el patrón, puede haber una belleza conocida por Dios que permanece oculta para nosotros y es lo que da sentido a cada instante, a cada momento vivido”. Como “no siempre logramos asomarnos a esta sabiduría profunda de la que han gozado nuestros amigos los santos”, ha confesado que “nos ponemos humildemente en el trance de aprender en la escuela del Espíritu Santo”.
En otro momento de su reflexión, el arzobispo de Oviedo ha mencionado que María convocó a los discípulos y “les enseñó a orar y a esperar. Orar como quien intuye que solos no lo saben todo especialmente cuando te condiciona el miedo. Esperar como quien acepta que hay una palabra final que únicamente se reserva el cielo y es la que Dios pronuncia a tiempo y a destiempo”. Por eso, ha pedido a la Virgen “que nos acoja en su escuela de plegaria y de espera, nosotros que necesitamos también la luz que aclare el pensamiento que busca la verdad, el viento que lleve lejos las zozobras y el fuego que ponga calidez en los fríos desconciertos. Así estrenaremos las nuevas materias, saludaremos a los nuevos profesores y compañeros, y con un corazón agradecido nos adentraremos en los nuevos vericuetos”.
Citando las palabras del papa León XIV a la Facultad de teología de La Pullia, ha animado a los alumnos de los tres centros a hacer teología en comunión, “método de estudio donde se compaginan la oración de quien se arrodilla ante el misterio, la diligente atención de nuestra inteligencia, el afecto por los hermanos y la misión que nos confía en este tiempo”.
“Prepararse en las ciencias sagradas en nuestros tres centros de estudios”, ha apuntado, “nos anima y empuja a esa labor que la breve instrucción de Doctrina de la Fe señaló en el año de la fe citando al final una expresión del papa Benedicto XVI: hacer teología es «escrutar el misterio revelado con todos los recursos de la razón iluminada por la fe, en beneficio de todos los creyentes, favoreciendo también su recepción en las culturas actuales, porque “los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los creyentes tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado” (Benedicto XVI, Porta fidei, 4)».
Y ha concluido manifestando su deseo de que profesores y alumnos “se asomen a la gracia que supone estudiar la filosofía y la teología para dar razón de nuestra esperanza en la vocación recibida”.
Al término de la Eucaristía, los asistentes se han trasladado al Aula Magna, para el acto institucional, que ha consistido en la lectura de la Memoria del curso 2025-2026, seguida de la lección inaugural, titulada La cristología de Joseph Ratzinger: ¿dicotomía o identidad entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe?, que ha sido impartida por Abelardo Bazó Canelón, profesor de los Institutos Superiores de Estudios Teológicos y de Ciencias Religiosas de Oviedo.



