Cerca de un centenar de personas se han dado cita, este sábado, 3 de octubre, en el Seminario de Corbán, para participar en el Encuentro Diocesano de Catequistas. Un día de convivencia, formación y reflexión en torno a la misión de anunciar el Evangelio y acompañar a quienes participan en los procesos de iniciación cristiana.
La jornada dio comienzo con un momento de oración, poniendo en manos del Señor todo lo que se iba a vivir durante el día, y continuó con el saludo de Óscar Lavín, vicario episcopal para la Evangelización. A continuación, tomó la palabra Raquel García, delegada de Catequesis, quien presentó al nuevo equipo que, desde finales del pasado curso, trabaja en la delegación, y que está integrado por Jesús Jimeno, sacerdote y responsable de las escuelas de catequistas; la hermana Catalina (SCTJM) que aporta su experiencia en el ámbito de la catequesis tras vivir muchos años en EEUU; e Isabel Ibáñez, catequista y formadora del método del Buen Pastor.
Durante la primera sesión se presentó también el trabajo previsto por la Delegación para 2026-2027. Entre las líneas principales de actuación se encuentran la elaboración de un borrador de Directorio Diocesano de Iniciación Cristiana; las diferentes Escuelas de Catequistas programadas para este curso; la preparación de unas catequesis sobre la Cruz con la mirada puesta en el Año Jubilar Lebaniego de 2028, y el impulso de la iniciación cristiana de adultos.
También se compartieron algunas de las líneas de trabajo de la Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la CEE, entre ellas la campaña para animar a las familias a participar en la catequesis; la nueva guía del catecismo Jesús es el Señor; la formación online Catequesis y liturgia, y los próximos encuentros de las delegaciones de catequesis de las distintas diócesis españolas.
Tras esta presentación, la hermana María Andrea (SCTJM) intervino con una charla titulada Enviados al mundo a sembrar la semilla con ardor evangelizador. En ella, animó a los catequistas a anunciar a Cristo y sembrar su Palabra con ardor y con pasión, recordándoles la importancia, no solo de sembrar, sino también de cuidar el terreno en el que esa semilla es acogida. En este sentido, destacó la necesidad de generar ambientes seguros y espacios de confianza para todas las personas que participan en los procesos de catequesis. Esta reflexión dio paso a la presentación de la Delegación para la Protección de Menores, a cargo de su delegada, Esperanza González, quien explicó el trabajo que desarrolla esta delegación.
Tras un descanso para compartir un café, comenzó la segunda parte de la mañana, dedicada a la formación a través de cinco talleres diferentes. Cada participante pudo elegir tres de ellos, en función de sus intereses y necesidades. Los cinco talleres abordaron diferentes aspectos relacionados con la misión del catequista, y permitieron profundizar en herramientas y recursos para la acción catequética. Además, la propuesta buscó favorecer el trabajo en red dentro de la diócesis, contando con la colaboración de otras delegaciones y servicios diocesanos.
Después de la comida, la formación continuó con dos nuevos turnos de talleres, ofreciendo a los participantes la oportunidad de seguir profundizando y compartiendo experiencias y recursos con otros catequistas.
La jornada concluyó con una Eucaristía, presidida por Óscar Lavín, en la que tuvo lugar el rito de envío de los catequistas a sus comunidades para continuar desarrollando la misión que la Iglesia les confía: anunciar a Jesucristo, acompañar los procesos de fe y ayudar a que la semilla del Evangelio pueda crecer y dar fruto. Esta celebración puso el broche final a una jornada de encuentro, con el deseo de que el Señor derrame sus gracias sobre nuestros catequistas, fortalezca su vocación y acompañe su tarea.

