Es la contrición llamada “imperfecta”. Nace de la consideración de la fealdad del pecado o del temor de la condenación eterna y de las demás penas con que es amenazado el pecador. CEC, n. 1453.
Es la contrición llamada “imperfecta”. Nace de la consideración de la fealdad del pecado o del temor de la condenación eterna y de las demás penas con que es amenazado el pecador. CEC, n. 1453.